jueves, 17 de noviembre de 2016

Resistiré

A ti, que me lees. Y a ti, que lo harás algún día. Si sientes que te asfixias, entre manos de sujetos injustos; si algunos amargaron tus noches, deteriorando sus días; si otros, culpables por saberse culpables, han intentando contagiarte de ira. A ti, cuya luz no puede cejar de iluminarnos a los demás, sigue teniendo fortaleza, no queremos quedarnos a oscuras. A ti, que desprendes naturaleza y libertad, vuelve a regalarnos jazmines que nos traigan recuerdos de primaveras. Y deja que te acompañe, ahora y siempre, en ese camino que tus pies han abierto, en cuyos arboles florecen las tiernas promesas de un presente que sonríe abiertamente al futuro. Y cuando llegemos al mar, no dejemos de dar brazadas, desafiando a las olas y al mundo. 

lunes, 7 de noviembre de 2016

Dream

Puente festivo. Sensación de eternidad, el tiempo se detiene y parece sonreir con amabilidad. Invitación a entregarse a las horas esparcidas como hojas sobre el reloj biológico que se detuvo ayer viernes y al duerme vela de un confortable sillón, a pasar de puntillas ante las noticias del día, a desdeñar aquello que interrumpa, por un solo instante, la complaciencia de los tiempos muertos que en mi caso, me retrotaen a una tarde de tiempo estival, con un libro en las manos y un programa doble de películas esperándome al anochecer en un cine de verano. Y a un pedaleo, después, por la ciudad desnuda de personas, entre sueños de eternidad infantiles, ignorantes que provienen de un adolescente o quizás al revés.

- Otro cuento más, por favor... - le ruego a la mujer, resistiéndome a cerrar los ojos, pero a punto de dejarme vencer por el sueño, exhausto de amor y placer. Sus ojos, a escasos centímetros de los mios, ya me hablan de aventuras extraordinarias vividas entre genios salidos de botellas ocultas en la arena, de pasadizos que conducen a fastuosos tesoros, a lomos de un caballo alado; pero espero expectante a la voz que me revele aún más hazañas en pugna contra criaturas fantásticas, mientras me hago un ovillo en la cama.
- Los cuentos se inventan a sí mismos, basta con desearlos... - me susurra al oído la mujer. Y de repente, llegan las imágenes vividas, sucediéndose al compás de la melodía que susurran sus labios. Surco las nubes y no resisto a la tentación de guardarme un trozo, para más tarde. Una isla me espera y la aventura comienza, espada en mano. ¿Y la princesa?, me pregunto, con mi cara más feroz y corro:
-... allá donde el peligro aceche... me digo a mí mismo pensando que caer en un foso interminable abierto a mi paso, es sintomático de un peligro que solo puede desarrollarse con feroces esqueletos dispuestos a despedazarme con sus armas.
-Y no cantes victoria, cuando esos huesos rueden bajo tus pies, el tesoro y la princesa te esperan pero cuidado con el cíclope... - El cíclope me espera, maza en una mano, princesa desfallecida en la otra. Y algo más lejos, el cofre, que alberga en su interior esperanzas de más aventuras, ilusiones que iluminan la conciencia. Y como debe ser mio, a toda costa, junto a la princesa, pugno y venzo. El grito del monstruo se pierde en la noche de los tiempos, beso a la princesa y la invito a unirse a la abertura de aquella arca repleta de esperanzas. Mis manos las aprietan, como si fueran las últimas del mundo y el éxtasis guia mis labios hacia una princesa que me recuerda que el café y las tostadas permitirán recuperar fuerzas al héroe.
Y entre el placer matinal del que se siente soñado, devoro mi desayuno, mientras vuelvo a soñar.




  

La fiera de mi niña, de Howard Hawks

Referirse a La fiera de mi niña  ( Bringing up Baby , 1938) no es sólo entrar en el universo de sus grandes protagonistas o de la excelen...